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El revestimiento se ha ido: reemplazarla, o cambiar de enfoque
Un revestimiento que ha dejado de soltar no se puede reparar, y cocinar sobre uno agotado es frustrante más que peligroso, en la medida en que este sitio está cualificado para juzgarlo. La pregunta interesante es qué lo sustituye: otro consumible, o una sartén que seguirá aquí dentro de veinte años. Las dos cosas son legítimas, y la segunda exige un mes de aprendizaje.
Por Jean-Benoit Buisson
Dos vías honestas.
Vía uno: volver a comprar lo mismo
Nada que objetar. La Stoneline de 28 cm publica 4,7 cm de profundidad, 2,3 litros y una base de inducción de 22,8 cm — más ficha técnica que casi ninguna sartén revestida de aquí. Trátala como un consumible, lávala a mano, mantén los utensilios de metal lejos, y durará lo que duran las sartenes revestidas.
Vía dos: acero sin revestimiento
La Tefal de 28 cm en acero texturado sin revestimiento es apta para horno hasta 250 °C, apta para lavavajillas, y la entrada más barata a una sartén que no reemplazarás nunca. La Silberthal de 28 cm en 18/10 tiene una base de tres capas con núcleo de aluminio, que es lo que evita un punto caliente en el centro.
La curva de aprendizaje es real y es corta: precalentar, grasa, esperar, no toquetear.
Vía tres: hierro
La Krustenzauber de 24 cm es hierro fundido desnudo rectificado liso, para placa, horno, parrilla y fuego abierto, con recetario. Rectificada lisa suelta mucho mejor que una fundición bruta desde el principio.
La de Buyer de 24 cm en acero al carbono es mucho más ligera que el hierro fundido, llega protegida con cera de abeja — lávala antes del primer uso — y se cura de la misma manera.
La superficie que sí se repara
Solo el curado. Un revestimiento no se renueva; una sartén de hierro o de acero al carbono que ha perdido su superficie se decapa, se vuelve a engrasar, se calienta, y está nueva otra vez. Ese es el argumento, y es todo el argumento.